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Industria del software ecuatoriano: ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Publicado por en Software ·
Tags: softwareEcuadoremprendimiento

Hay dos alternativas: o somos distribuidores de software o somos productores de software. Un distribuidor es un comerciante, un vendedor (partner) que, por supuesto, provee de asistencia técnica. Un productor es un innovador, un creador, un emprendedor que combina el conocimiento, la técnica y la tecnología disponible en el mundo para generar software especializado nuevo, diferenciado, que tiene valor para ese mundo global (ya sea porque soluciona un problema o explota una oportunidad). Ahí también incluiría los servicios altamente especializados.

Esas dos actividades son importantes en Ecuador, pero no estoy muy seguro, que sean complementarias para el despegue de una industria. Hasta hace un tiempo pensé que si una empresa arrancaba siendo prestador distribuidor de servicios (especialmente al gobierno), dadas las necesidades de capital, pasaría pronto al desarrollo de productos. Pero me equivoqué: raras veces eso sucede. Lo normal es que si desarrollan un producto, este sea exportable...al cuarto de San Alejo. La intuición es que las empresas actuales o las nuevas empresas tienen que decidirse por lo uno o por lo otro. Como dijo Grissom en CSI “si persigues dos conejos, no atraparás ninguno”. Nada más cierto.

En la actualidad el sector del software se compone de distribuidores - implementadores de casas desarrolladoras extranjeras en un orden del 90% y productores nacionales en un 10%. Habría que precisar, pero el orden de magnitud va por ahi. La incipiente industria de software en Ecuador ésta en este 10%, que incluiría exportadores de servicios especializados y otros desarrolladores de productos tecnológicos.

El sector de los distribuidores es más grande, por muchas razones, similares a otros países de la región. Pero quiero traer a colación la siguiente razón. En el sector software las barreras a la entrada son muy bajas. Cualquiera puede declararse experto. La competencia, dada la escasa diferenciación, es aguerrida. Cada vez es más fácil obtener certificaciones, que antes hacían la diferencia (recien me entero que para muchas tecnologías, las preguntas y respuestas se venden en internet). El terreno se nivela por ese lado. A la vez, como contratar con el gobierno se volvió en objetivo y fuente de riqueza, hay quienes se volvieron duchos en el lobby y el arte de los contubernios sospechosos para levantar barrreras administrativas en los procesos para favorerse o favorecer a los amigos. Y precisamente en ese mundo, dado que las reglas se pueden soslayar, aparecen también los proveedores de servicios desde el extranjero, de la mano de los distribuidores nacionales. El terreno se desnivela por este lado, en detrimento de los verdaderos expertos nacionales y en general de empresas especializadas que no están en la jugada. Las habilidades duras (las del conocimiento y la innovación), dan paso a las habilidades blandas (las de la componenda). Qué innovación cabe ahi? En ese ambiente de negocios, a muchos nos tienta el consejo de Hillary Clinton refiriéndose a la política: “Si te molesta el calor, pues sal de la cocina”.

Si queremos una auténtica industria de software tenemos que apostarle a la segunda opción. Juzgo que el gobierno así lo quiere, pero no le veo la claridad meridiana acerca de cómo hacer bien su papel. Los empresarios tampoco hemos planteado mucho. Lo único que hacemos bien es balbucear peticiones respetuosas mientras inclinamos la testa: exenciones fiscales, capacitación, apoyo financiero (inversores ángeles? con qué se comerá?), apoyo en certificaciones de calidad. Más o menos todo lo que se supone que funcionó en otra parte, según consta en internet, excepto la parte que dice “hay que arriesgar mucho, trabajar juntos y construir redes de de colaboración”. Todo se lo endosamos al gobierno. Y como el gobierno tiene que moverse (que es lo que importa), se llena de planes, programas y proyectos, con la inevitable mezcla de metodologías PMI, formatos de Senplades, cambio de matriz productiva, plan de buen vivir, plan de innovación, indicadores de cumplimiento, de gestión. referencias a la patria y punto..contrátese al consultor español Don Emilio Fuencarreal y Villatorrejas recomendado por....punto. Si funciona o no, no importa. Lo que importa es cumplir con el GPR (gobierno por Resultados). Y nosotros, los del sector, quedamos con el desazón y la desesperanza. La culpa es de la vaca?.

Posiblemente la verdadera industria se esté gestando en la universidades, en los emprendedores cubiertos por la soledad de una buhardilla, que no declaran impuestos, no son afiliados IESS, y lo que es más me preocupa, no saben quién es Vinicio Alvarado. La industria está en las empresas que se están esforzando en atrapar el otro conejo. Hay gente que está creando cosas y, como dicen las expertas en género, están invisibilizados. Yo creo que tenemos que buscarlos e invitarlos a tomar un café (con la inevitable empanada). No para darles consejos, sino para escucharlos y escucharnos, plantear maneras de trabajar en redes de colaboración, de entendimiento colectivo, sin renunciar a la individualidad, sin tener que llenar la casilla 54: cuál es su patrimonio? casilla 55: cuánto piensa exportar?, casilla 56 cuantos PhDs tiene en su organización?....y todas esas maricadas. Todos necesitamos cambiar el marco de referencia. El gobierno y los empresarios. Debemos estar más abiertos a la diversidad, al fracaso, a la interdisciplinariedad, al riesgo. Hay que estar dispuestos a renunciar a la tibieza de la seguridad garantizada en las manos, abiertos a nuevos destino y dispuestos a reivindicar la locura creativa (como decía un amigo de los tiempos de mi lejana mocedad).

Respuesta: Nosotros los trabajadores y empresarios del sector somos los responsables de ponerle el cascabel al gato. Por eso hacemos el PRIMER CONGRESO DE SOFTWARE ECUATORIANO.




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